Hernias y protrusiones discales: por qué duelen y cómo tratarlas

Fisioterapeuta tratando la columna de un paciente con hernia o protrusión discal.
Fisioterapeuta tratando la columna de un paciente con hernia o protrusión discal.

Pocas palabras asustan tanto en una consulta de fisioterapia como «hernia discal». Y sin embargo, más de la mitad de las lesiones discales no dan ningún síntoma: hay personas que conviven toda la vida con una sin enterarse.

Las hernias discales y las protrusiones son las patologías más comunes y frecuentes que tratamos en consulta, y generan grandes problemas en la calidad de vida de los pacientes. Aunque todo tiene sus matices, y esos matices son justo lo que te explicamos aquí.

Qué son los discos intervertebrales

Los discos intervertebrales son almohadillas formadas principalmente por agua y se encuentran entre los cuerpos vertebrales de la columna. Sirven de sostén de la misma y ayudan a repartir las cargas debidas a la gravedad. Tienen cierta elasticidad y se adaptan con sus movimientos a las diferentes posiciones que adoptemos.

Cada disco tiene un núcleo, que es la parte más profunda, y un anillo, que es la parte externa. Digamos que son como una cebolla con todas sus capas y, en el interior, hay una esfera cuya consistencia sería como la pasta de dientes.

Protrusión y hernia: cuál es la diferencia

Las protrusiones son abombamientos de estos discos. Las capas más superficiales de la cebolla (el anillo fibroso) tienden a deformarse debido al empuje del núcleo. Nunca hay ruptura de ligamentos en esta lesión, por lo que se entiende que su gravedad es menor. Aunque, según la posición donde abombe dicho núcleo, puede llegar a ser muy incapacitante.

En las hernias discales hay ruptura de las capas superficiales del anillo y el contenido, que es el núcleo, sale al exterior. Su gravedad se supone mayor porque ya hay un daño en el tejido y la tendencia es que, con el paso del tiempo, dicho núcleo ocupe más espacio en el exterior.

Más del 50 % no da síntomas

No es tan importante el diagnóstico en cuanto a su gravedad. Es decir, muchas de las lesiones discales que tenemos son asintomáticas: más del 50 %. Puedes estar toda la vida con una hernia discal que, si está bien posicionada, no te enterarías de su existencia.

De hecho, existe un estudio donde se determinó que el 85 % de la población presenta una hernia discal L5-S1 a partir de los 35 años. Sin embargo, muchas de estas personas desconocen que lo tienen. Por eso una resonancia con hallazgos no equivale automáticamente a un diagnóstico que explique tu dolor.

Entonces, ¿por qué dan tantos problemas?

Todo depende de la posición hacia donde vaya el disco protruido o herniado y del edema discal que genere.

Si el contenido discal tiene una orientación donde toca una raíz nerviosa, un ligamento con mucha inervación sensitiva (lo que provoca gran dolor) o se genera un edema discal importante, el dolor puede llegar a ser muy incapacitante. La clínica característica de este último caso es dolor lumbar o cervical con irradiación al brazo o a la pierna con los esfuerzos de tos o defecación.

Esa es la clave que sorprende a muchísimos pacientes: importa mucho más la orientación que el tamaño o la etiqueta de la lesión. Cuando la irradiación baja por la pierna, el cuadro se solapa con lo que muchos conocen como ciática.

Tratamiento: fisioterapia y osteopatía

Hay varios tipos de lesiones discales según su orientación, y en todas ellas, con sesiones combinadas de fisioterapia y osteopatía, se consiguen grandes resultados.

Tampoco se puede engañar: hay algunos casos donde no existe mejoría y se requiere de la intervención de los especialistas traumatólogos o neurocirujanos, realizando infiltraciones, radiofrecuencia, bloqueos o, por último, una cirugía.

En la consulta estamos especializados en tratar estas patologías. Y en los casos donde su indicación es un tratamiento por parte de un fisioterapeuta, se suelen notar cambios positivos rápidamente.

El segundo trabajo: evitar que se repita

Una vez solucionada la parte de dolor agudo, y cuando el paciente se nota mucho mejor, empieza otro trabajo: evitar que se repitan episodios de dolor de origen discal.

Según la zona afectada, la orientación del disco herniado o protruido y su pronóstico, se trabajará con:

  • Ejercicios de fuerza.
  • Sesiones de fisioterapia de mantenimiento.
  • Estiramientos.
  • Alimentación, siendo fundamentales los alimentos que no generen inflamación crónica.
  • Cuidados de higiene postural.

El objetivo es que, a pesar de seguir teniendo la hernia o protrusión discal, se pueda hacer una vida totalmente normal: trabajar con normalidad y hacer el deporte que quieras. Siempre y cuando se sigan todos los consejos y se mantengan en el tiempo.

De no hacerlo, habría limitaciones en algunos aspectos de la vida. Pero en general el pronóstico es muy positivo con tratamientos de fisioterapia y osteopatía o, si llegado el caso se necesitase, con una intervención más invasiva como una cirugía.

¿Cómo te ayudamos en Globalfios?

En Globalfios, en Leganés, estamos especializados en lesiones discales. Valoramos la zona afectada y la orientación del disco, tratamos primero la fase de dolor agudo con fisioterapia y osteopatía, y después planificamos contigo el trabajo de fuerza, los hábitos y la higiene postural dentro de nuestro servicio de fisioterapia de columna en Leganés.

Si tienes dolor lumbar o cervical con irradiación al brazo o a la pierna, pide cita en Globalfios y valoramos tu caso.

Aviso: este contenido es de carácter informativo y no sustituye una valoración presencial. Cada caso es distinto y necesita una exploración individual. Si tus síntomas persisten o empeoran, acude a un profesional sanitario: puedes pedir cita en Globalfios para que valoremos tu caso.

foto miguel lopez

Fisioterapeuta Colegiado nº 5345
• Diplomado en Fisioterapia (URJC)
• Postgrado de Osteopatía (C.O) por la EOM.
• Profesor colaborador del Máster de Osteopatía (Universidad Alcalá de Henares).
• Formación en Terapia Craneosacra (Instituto Upledger).
• Formación en Terapia Ortomolecular y Fitoterapia (PNI clínica).
• Curso de Diagnóstico y Tratamiento de patología pediátrica (Osteonad).
• Inducción Miofascial: Técnicas Estructurales.
• Curso de Acupuntura para fisioterapeutas (Omphis).

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4.9
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莫問冥
hace 1 semana
Two years after recovering from a serious injury, I moved to Spain, and I found myself weak — in every sense. I couldn't restart exercising because of knee pain. I had an MRI at the hospital, and the doctor's advice was to avoid extra load on the joint: the problem wasn't severe, but there was nothing they could do about it. Sara helped me on my first visit. She identified the problem as weak muscles and tension in my iliopsoas. She taught me how to release that muscle and how to strengthen the ones around it. By the second day, I was able to start running again pain-free. A healthy body is the most important thing for a happy life, and pain-free, injury-free exercise is the key to building one and keeping it.
Inma Córdoba
hace 2 semanas
Me hablaron de la clínica por casualidad y no puedo estar más contenta. Sarah es una maravilla, tanto como profesional como personalmente. Sientes desde el primer momento un interés e implicación por tu cuidado y bienestar de manera integral. Además, el ambiente es estupendo y el espacio es cómodo y pulcro. La comunicación es inmejorable. Totalmente recomendado por su cuidado, seriedad, responsabilidad, cariño y fantásticos resultados.
Experiencia positiva buen trato personal
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